REALISMO CONCEPTUAL

 

Mi meta es desarrollar nuevas perspectivas dentro de la figuración y, en comunicar mi fascinación con la observación de la Naturaleza, a través de mi obra. La interpretación de la realidad y su percepción son el resultado de una larga tradición y cada época impone el reto de una nueva interpretación estética y espiritual, que hace que el Arte refleja su época y lleve a la Humanidad hacia una nueva etapa de expresión cultural.

HIntento dar al llamado realismo tradicional un contenido spiritual y una estética particular, que refleje una investigación hacia lo invisible, son igual de importantes que la parte visible y técnica de una obra de arte. 

La realidad es territorio de los sueños y, los sueños son territorio de símbolos. Los símbolos ayudan a expresar y entender ideas, ordenan y conectan el consciente con el subconsciente. El uso de símbolos, referencias culturales, color, composición y, el tema elegido, crean la emoción. El tema de un cuadro es el mismo cuadro.

Todos mis cuadros hablan de lo mismo, el constante esfuerzo por acercarme al misterio de la vida, expresar su complejidad, buscar la forma más eficaz, la estética más adecuada para mostrar la estructura de lo invisible.

Una obra de arte retiene el tiempo, y, desde su silencio, la emoción que nos produce lleva el espíritu a infinitas direcciones. Al pintar un tema, desde la observación de la realidad, sale del fluir del tiempo para ponerlo, en el silencio donde nuestros pensamientos le darán vida de nuevo.

Mi pintura no determina. Mis cuadros no son narrativos de una historia en particular, sino observaciones del mundo que llevan en si todos sus misterios;

Tampoco son hiperrealistas. No tengo ningún interés en pintar una foto. Cada centímetro cuadrado lleva mi decisión estética y contribuye al equilibrio final. Lo que distingue la pintura de la fotografía es la trasmisión directa de la idea hacia la materia sin intervención de procedimientos técnicos. La creación reordena el caos de la información perceptiva en imágenes, que a través de su armonía y equilibrio hablan de la estructura del Universo. El Arte y la Filosofía o la libertad de pensar son sinónimos en esencia, como lo son la Verdad y la Belleza. Solo el Arte es capaz de trascender una experiencia personal en una verdad universal.

Una pintura bien ejecutada refleje un equilibrio perfecto dentro de la estructura de la sombra y de la luz, color puro e impuro, paz y conflicto. Las fuerzas opuestas crean una tensión y trasmiten el mensaje de la intención inicial. Crear es bailar alrededor del centro. El gesto lleva la emoción.

La pintura como materia no me interesa nada. Me interesa la posibilidad de crear una ventana abierto al misterio. Me siento a veces como una impresora ejecutando con mis manos lo que me dicta mi espíritu. La pintura es esa comunión directa entre la mente y la materia.

En los últimos años las características del paisaje extremeño son cada vez mas presente en mi obra. Sin embargo mi fascinación por la naturaleza se tiñe de preocupación por el deterioro del medio ambiente.

 

La Naturaleza castigada por el cambio climatológico, froto de una pésima gestión humana, me inspira una visión donde la Naturaleza sigue un rumbo ajeno al ser humano. La dicotomía entre ambos es cada vez mas grande y en mi obra se hace visible. El proyecto, empezado hace años, que se llama “Mutación Silenciosa”, plasma este Naturaleza independiente e incontrolable que va mutándose, adaptándose a nuevas circunstancias ambientales, indiferente e implacable.

El hombre, espectador impotente ante este “alquimia del crepúsculo” descubre una belleza extraña e independiente.

Lo que mas me interesa, y que se ve reflejado en mi obra de los últimos años, son la investigación e interpretación de este concepto de una mutación casi imperceptible pero presente en la Naturaleza y en el pensamiento de los seres humanos. Una nueva estética guiado por un cierto formalismo que genera mas preguntas que confirmaciones pero que mantiene un lenguaje visual basado en la figuración.

La figuración es el puente que permite el paso desde una interpretación de la realidad convencional hacia una visión mágica y libre. El pensamiento se rinde ante la incertidumbre de una nueva configuración visual.

Este construcción interpretativa  de lo invisible es lo que justifica, para mi, ser artista. Llevo tiempo convencido de que una pintura solo obsesionado con un virtuosismo técnico no lleva a ningún lado, y que además de ser una trampa que condiciona el pensamiento, aniquila el potencial creativo del cerebro.

A parte de pintor, también creo música electrónica, videos, fotografía y dibujo digital. Son caminos distintos con sus propios retos técnicos pero al final todo refleja las mismas inquietudes. Qué somos en realidad y donde vamos caminando tan deprisa y tan ciegos?

Alwin van der Linde

31 de enero 2017